Las calorías que consumimos, cuando no las gastamos perdiendo energía se quedan en nuestro organismo y es cuando ganamos peso, aquí unos consejos para saber como distribuirlas.
1. Dulzor con muy pocas calorías: escoger frutas para elaborar recetas dulces es una oportunidad para innovar en la
cocina y ofrecer platos acorde a las limitaciones de parte de los comensales.
La conveniencia de cuidar la dieta y restar calorías, grasas y azúcares es
extensible a todo el público, y en particular a quienes tienen algún trastorno
de salud por el que estén obligados a seguir algún tipo de nutrición
terapéutica. Por ello, antes que comer una porción de tarta se sugiere la
receta de frutas cubiertas con chocolate o la de frutas asadas en su propio
caramelo (mejor sin azúcar añadido). En la misma línea, antes que tomar un
helado de nata o chocolate, es preferible calmar la apetencia con helados,
sorbetes o granizados caseros con frutas, como el de cerezas o el ligero y
refrescante sorbete de sandía.
2.Más saciedad, menos hambre: la fibra abundante de los vegetales proporciona a estos
alimentos la cualidad de saciar más. La fruta ha de anticipar a las comidas
principales, al igual que las ensaladas, con el fin de que hagan su efecto y
reduzcan la gana de comer más cantidad de otros platos más energéticos del
menú.

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